Julio y Carmen se van a casar y quieren pasar su luna de miel en una caleta de pescadores al norte de su ciudad,
Ellos ya conocen el lugar, pero no les gusta que la oferta de alojamiento en esa zona es muy deficiente. Hay hoteles
muy caros, fuera de su alcance y, en el Otro extremo hospedajes baratos, pero sumamente incómodos. Gladys una amiga común, les cuenta que hace un par de años un
grupo de residentes de la caleta inauguró un nuevo esta.
blecimiento dirigido a personas que buscan un lugar seguro
tranquilo, con buena comida, donde divertirse y descansar agradablemente. Lo mejor, según Gladys, es que los precios son muy razonables.