Expresión utilizada por primera vez en la encíclica Inscrutabili Divinae, del Papa Gregorio XV (1662), como resultado de las decisiones del concilio de Trento, que instituyó una nueva congregación con la finalidad de expandir y extender el catolicismo entre todos los individuos (Sacra Congregatio de Propaganda Fide).
Etimológicamente, alcanza al conjunto de acciones organizadas para defender y difundir algo (un conjunto de ideas, un ideal, una persona, un sistema, una institución...). Los elementos esenciales de la propaganda son: