El método historiológico se encarga de "las unidades extensas —períodos, corrientes, escuelas, movimientos— que permiten estructurarla, haciéndola inteligible, ordenando su devenir temporal, no suelen reducirse a ámbitos nacionales" (Guillén, 1985: 362).
Su modelo A (discontinuidad o sincrónico). se concentra en los valores dominantes de ciertos períodos (Guillén, 1985).
El modelo B (continuidado diacrónico) toma en cuenta los valores del pasado y el presente (Guillén, 1985).