Aristóteles creía que el alma era el conjunto de capacidades de un ser vivo. Él describe tres niveles de alma, la vegetativa, que es la que tienen las plantas y les permite crecer y alimentarse, la sensitiva, que es la que tienen los animales y les permite experimentar placer, dolor y reaccionar a su entorno y la racional, que es la que nos permite a los seres humanos pensar, razonar, crear y generar conocimientos. El cuerpo y el alma están vinculados y son inseparables, el alma es lo que le da vida y capacidades al cuerpo.