Obtener una serie de resultados fundamentales para la planificación hidráulica y la mitigación de desastres. En primer lugar, se pueden determinar los caudales máximos esperados para distintos períodos de retorno, como 10, 25, 50 y 100 años.
Esto es crucial para diseñar estructuras resistentes a eventos extremos, como puentes, represas y sistemas de drenaje. Además, el método proporciona una base para realizar estudios de impacto ambiental y planes de manejo del recurso hídrico, ya que permite identificar zonas con alto riesgo de inundaciones. A través del ajuste de distribuciones estadísticas, se logra una estimación probabilística de las crecidas, lo que facilita la toma de decisiones basada en datos históricos y modelos matemáticos. Otro resultado importante es la identificación de tendencias en el comportamiento de las crecidas. Si bien el método se basa en datos históricos, puede complementarse con análisis de cambios en el uso del suelo y variaciones climáticas para anticipar modificaciones en el régimen hidrológico de las cuencas analizadas.