Entre ellas, las más comunes son las fobias a los animales, a la sangre y a las heridas, a los médicos, y dentistas, a la defecación o micción en lavabos públicos, a las alturas, a los lugares cerrados, a los ruidos, a los fenómenos meteorológicos, a la oscuridad, a conducir, a viajar en avión, a comer alimentos concretos, a atragantarse.