Así, la obligación tributaria nace con carácter obligatorio pero nunca voluntario y siempre se desprende del texto de la ley, lo cual permite identificar que las obligaciones económicas en materia tributaria se deben ajustar siempre al principio de legalidad, Artículo 16, y al de legalidad tributaria, Artículo 31, fracción IV, ambos de nuestra Carta Magna.