Please enable JavaScript.
Coggle requires JavaScript to display documents.
Reglas de discernimiento, Christian Klindich 3ro IB - Coggle Diagram
Reglas de discernimiento
Primera:
A las personas que viven pecando, el mal espíritu no deja de proponerles placeres aparentes.En cambio, el buen espíritu remueve sus consciencias para que caigan en la cuenta de que están llevando una vida desordenada.
Segunda:
A las personas que va superando su vida de pecado y se acercan más a Dios, el mal espíritu los inquieta con una vida falsa. En cambio, el buen espíritu los anima, les da fuerza para seguir adelante y les quita los impedimentos que pone el mal espíritu.
Tercera:
La consolación espiritual. Es el lenguaje por medio del cual Dios se comunica con el ser humano. La persona siente en su interior el amor de Dios, una gran paz y tranquilidad.Por ejemplo, cuando lloramos porque nos sentimos pecadores pero perdonados por Dios.
Cuarta:
La desolación espiritual. A diferencia de la consolación, la desolación nos hace sentir tristes, sin fe, sin esperanza, sin amor. En la desolación nos sentimos confundidos.
Quinta:
Cuando estemos desolados debemos ser valientes y mantenernos firmes en los propósitos de unirnos a Dios y dejar a un lado la vida de pecado. En la desolación nos aconseja el mal espíritu que siempre querrá mantenernos en el camino del mal.
Sexta:
Cuando estemos desolados debemos enfrentarnos a la desolación siendo más fieles a la oración y a los exámenes, si es conveniente podemos hacer alguna penitencia.
Séptima:
Cuando estemos desolados, pensemos que Dios lo ha permitido para que combatamos al enemigo con nuestras propias fuerzas. ¿Por qué lo hace? Para que aprendamos a caminar en la vida espiritual.
Octava:
Cuando estemos desolados, hay que guardar la calma y no perder la esperanza de que pronto seremos consolados por Dios.Claro que hay que poner los medios humanos para combatir la desolación.
Novena:
Podemos estar desolados por tres causas: Por nuestra pereza, porque Dios quiere saber si lo seguimos a Él solamente porque nos regala las consolaciones, o para que caigamos en la cuenta de que las consolaciones son un
regalo de Dios,
Décima:
Cuando estemos consolados debemos aprovechar para tomar fuerzas para enfrentar la desolación que seguramente vendrá más adelante.
Décimo Primera:
Cuando estemos consolados debemos reconocer humildemente que la consolación es un regalo de Dios, y no un mérito nuestro. Pero, cuando estemos desolados,
debemos reconocer que contamos con la gracia suficiente que Dios nos ha regalado.
Décimo Segunda:
Cuando el enemigo nos tienta, hay que enfrentarlo con decisión y valentía; porque si le demostramos debilidad y miedo, nos atacará ferozmente.
Décimo Tercera:
El enemigo siempre actúa en secreto y no quiere ser descubierto. Es como aquel enamorado que, con malas intenciones, va seduciendo lenta y dulcemente a una persona para aprovecharse de ella.
Décimo Cuarta:
El enemigo nunca ataca de frente a la persona que está reformando su vida, sino que lo ataca por sus lados más débiles.
-