Siempre hay algunos signos de advertencia como cambios en los hábitos alimenticios o de sueño, aislamiento, poca energía, sentir vacío, dolores o molestias inexplicables, impotencia o sin esperanza, fumar, beber o usar drogas más de lo habitual, sentirse confundido, enojado, molesto, tener cambios de humor severos, entre otros.
-