Hace aproximadamente dos millones seiscientos mil años, el hombre primitivo fue nómada, es decir se trasladaba de un lugar a otro sin establecerse en ninguno, y lo hacía por los cambios climáticos, en busca de alimento y, posteriormente para desplazar a sus vecinos, y conquistar tierras. En la época romana (siglos 27 ac al 476 dc), se tuvo una intensa actividad de viajes, vinculada al comercio, los aspectos religiosos (peregrinaciones) y la salud y el descanso que motivaron la búsqueda de aguas medicinales y termales.
El hombre se desplaza y viaja desde siempre, pero recién en la época moderna el viaje está ligado con el aprovechamiento del tiempo libre. El siglo XIX caracterizado por notable avances tecnológicos fundamentalmente en materia de comunicaciones, dio paso al inicio y posterior consolidación de la actividad turística.