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PRIMEROS AUXILIOS PSICOLOGICOS - Coggle Diagram
PRIMEROS AUXILIOS PSICOLOGICOS
La intervención psicológica breve e inmediata en un momento de crisis se conoce como Primeros Auxilios Psicológicos (PAP). Su objetivo principal es ayudar a las personas afectadas a afrontar el evento traumático y evitar que tengan así el mayor número posible de secuelas. No obstante, esta intervención psicológica también ofrece protección, seguridad y esperanza.
Los Primeros Auxilios Psicológicos son llevados a cabo por profesionales del ámbito de la salud mental y se organizan en torno a una serie de principios básicos:
Proteger. Las personas afectadas tienen que sentirse protegidas y seguras. Acaban de vivenciar una situación atroz que les ha roto todo sentimiento de controlabilidad, equilibrio y seguridad por lo que buscar un refugio y evitar el contacto con los medios de comunicación durante las primeras horas es fundamental.
Dirigir. Puede que los afectados se encuentren incapaces de dirigirse a sí mismos por todo lo vivido o que tengan dudas sobre qué hacer y cómo actuar. Los profesionales de la salud mental serán quienes guíen los siguientes pasos y quienes organicen a todos los afectados.
Conectar. Este principio consiste en conectar a las personas con sus recursos personales, así como con el resto de recursos sociales disponibles y útiles. Se trata de potenciar el afrontamiento de lo sucedido desde la propia persona y desde el exterior.
Tratar. Otro principio que no debemos olvidar es la propia intervención psicológica con las personas que muestren signos de estrés agudo, ansiedad y duelo, así como cualquier otro comportamiento que se considere necesario.
Cuidados agudos. La asistencia ante un acontecimiento traumático solo permite una atención aguda y de breve duración. Algo que el profesional debe tener en cuenta para el establecimiento de la relación terapéutica con los afectados.
Los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) se rigen por protocolos de actuación. Este es fruto de la experiencia de profesionales que han estudiado los efectos de diversos métodos de actuación ante las situaciones de emergencia.
El protocolo ACERCARSE es uno de los más conocidos en este ámbito. Consiste en ocho etapas secuenciales para proporcionar una atención psicosocial de carácter integral. Su estructura y composición es la siguiente:
Ambiente
Esta primera fase consiste en una toma de contacto del psicólogo con la situación de crisis. Para ello tiene que informarse y comprender las principales características de lo sucedido:
Contextualización
Evaluación del ambiente
Selección del paciente o grupo
Evaluación inicial del paciente
Contacto
En esta fase el psicólogo debe comenzar el contacto con la persona afectada, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
Observar los aspectos no verbales de la víctima.
Hacer el contacto y establecer la relación terapéutica.
Promover el distanciamiento psicológico de lo sucedido por parte de la víctima.
Realizar preguntar relacionadas con los hechos ocurridos y que faciliten descripciones que lleven al procesamiento cognitivo. De este modo, se evita que la persona se concentre únicamente en los aspectos emocionales.
Evaluación
Una vez establecido el contacto, el psicólogo o profesional de la salud mental tiene que hacer una evaluación de los siguientes aspectos:
Exploración inicial o examen del estado mental.
Identificación del problema.
Estilo de afrontamiento del afectado.
Identificación de recursos personales de la persona afectada y de los apoyos sociales disponibles.
Restablecimiento emocional
Esta fase consiste en la facilitación de la comunicación emocional para así poder llegar a un buen funcionamiento adaptativo.
El psicólogo hará preguntas a la persona afectada con el objetivo de que esta exprese cuáles son sus emociones y cómo se siente. Para ello, puede utilizar la habilidad de la escucha activa y técnicas de activación y desactivación fisiológica.
Comprensión de crisis
El objetivo de esta fase es que la persona afectada comprenda la crisis. Para ello, se le podrá facilitar información general sobre los problemas y los efectos del estrés e información específica sobre el suceso ocurrido. Lo ideal es promover una narración adaptativa en la persona y responder todas sus preguntas.
Activar
Esta fase consiste en activar a la acción a la persona afectada. Para ello, se recomienda:
Recuperar el nivel de procesamiento cognitivo. El objetivo es que la persona se centre en actividades y hechos.
Elaborar un plan de acción. Junto a la persona afectada de decidirá cómo actuar explotando sus recursos y estrategias personales.
Planificar contratos verbales personales para que el plan se cumpla.
Recuperación de funcionamiento
Esta fase pretende que la persona recupere su vida normal, para ello el psicólogo tiene que promover las siguientes actuaciones:
Planificar tareas y actividades próximas y en compañía.
Promover que la persona afectada funcione de forma independiente.
Dejarle acompañado, ya sea por profesionales sanitarios como por familiares o amigos.