Para optimizar la transmisión, la señal debe ser codificada de manera de facilitar su transmisión en un medio físico. Existen varios sistemas de codificación para este propósito, los cuales se pueden dividir en dos categorías: la codificación de dos niveles, donde la señal solo puede tomar un valor estrictamente negativo o estrictamente positivo (-X o +X, donde X representa el valor de la cantidad física utilizada para transportar la señal) y la codificación de tres niveles, donde la señal solo puede tomar un valor estrictamente negativo, nulo o estrictamente positivo (-X, 0 o +X).