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PROFETA DEL REINO DE DIOS - Coggle Diagram
PROFETA DEL REINO DE DIOS
Profeta Itinerante
Jesús dejó Nazaret y se fue a vivir a Cafarnaún, junto al mar. Cafarnaún está bien comunicado tanto con el resto de Galilea como con los territorios vecinos: la tetrarquía de Filipo, las ciudades fenicias de la costa o la región de la Decápolis. Jesús se dedica a visitar las aldeas de Galilea. El sábado se leían y comentaban las Escrituras, y se oraba a Dios pidiendo o la ansiada liberación.
La pasión por el reino de Dios
Jesús dedica en adelante su tiempo, sus fuerzas y su vida entera es lo que él llama el “reino de Dios”. Su objetivo no es perfeccionar la religión judía, sino contribuir a que se implante cuanto antes el tan añorado reino de Dios y, con él, la vida, la justicia y la paz.
Un anhelo que venía de lejos
Ese Dios grande, señor de todos los pueblos, es rey de Israel de una manera muy especial, había
liberado a Israel de la esclavitud de Egipto para crear un pueblo libre de toda opresión y esclavitud. Sin embargo, y a pesar de la denuncia de los profetas, el favoritismo de los reyes hacia los poderosos y los abusos e injusticias de
todo género llevaron a Israel al desastre. El resultado fue el destierro a Babilonia. Dios restauraría a aquel pueblo
humillado y de nuevo lo liberaría de la esclavitud
En medio de un pueblo en ardiente espera
La situación de Israel se hizo todavía más desesperada con la invasión de Alejandro Magno. Ningún profeta se atrevía ahora a alzar su voz. Israel parecía abocado a la
desaparición.
Ya esta Dios aquí
Jesús sorprendió a todos con esta declaración: “El reino de Dios ya ha llegado”. Dios está ya aquí, actuando de
manera nueva. Su reinado ha comenzado a abrirse paso en estas aldeas de Galilea. La acogida del reino de Dios comienza en el interior de las personas en forma de fe en Jesús, pero se realiza en la vida de los pueblos en la medida en que el mal va siendo vencido por la justicia salvadora de Dios.
La mejor noticia
La llegada de Dios es algo bueno. No viene a
“defender” sus derechos y a tomar cuentas a quienes no cumplen sus mandatos. Lo que le preocupa a Dios es liberar
a las gentes de cuanto las deshumaniza y les hace sufrir.
Dios viene a destruir no a las personas, sino el mal que
está en la raíz de todo, envileciendo la vida entera. Jesús busca la destrucción de Satán, símbolo del mal, pero no la de los paganos ni los pecadores.
Dios, amigo de la vida
Lo primero para Jesús es la vida de la gente, no la religión. Al verle curar a los enfermos, liberar de su mal a los endemoniados, tienen la impresión de que Dios se interesa realmente por su vida y no tanto por cuestiones “religiosas” que a ellos se les escapan.
Jesús proclama la salvación de Dios curando. Anuncia su reino poniendo en marcha un proceso de sanación tanto individual como social.
Tienen suerte los pobres
A todos anuncia la buena noticia de Dios, pero esta noticia no puede ser escuchada por todos de la misma manera, pues la misericordia de Dios está urgiendo antes que nada a que se haga justicia a los más pobres y humillados.
Jesús declara de manera rotunda que el reino de Dios es para los pobres. Todos tienen que saber que Dios es el
defensor de los pobres. Ellos son sus preferidos. Jesús no dice que los pobres son buenos o virtuosos, sino que están
sufriendo injustamente. Si Dios se pone de su parte, no es porque se lo merezcan, sino porque lo necesitan.
Las cosas tienen que cambiar
Hay que “entrar” en
el reino de Dios, dejarse transformar por su dinámica y empezar a construir la vida tal como la quiere Dios.
La gente percibió que Jesús ponía en cuestión la soberanía absoluta y exclusiva del emperador. Nadie está por encima de Dios, ni Tiberio. Jesús no solo denuncia lo que se opone al reino de Dios. Sugiere además un estilo de vida más de acuerdo con el reino del Padre.
Lo mejor esta por venir
Jesús habla con toda naturalidad del reino de Dios como algo que está presente y al mismo tiempo como algo que está por llegar. La fuerza salvadora de Dios está ya actuando secretamente en el mundo, pero es todavía como un “tesoro escondido” que muchos no logran descubrir.
OPNION
Dios no juzga a los demás por pensar de manera distinta a la de él y tampoco exige que lo idolatremos, él nos ama tal y como somos, si bien en la lectura dice que favorece a los pobres no quiere decir que los ame mas a ellos sino que han sufrido mas y han llevado la peor parte, no tienen a nadie para defenderlos ni hacer respetar sus derechos humanos. Una vez mas Dios nos enseña a perdonar, ya que el siempre estará para apoyarnos y protegernos. Jesús nos enseña el poder de la fe.