La falta de diseño es ilógica, cruel, dispendiosa e ineficiente
Es ilógica, porque en la buena práctica de la ingeniería, el diseño debe ser lo primero. De manera similar, en las buenas prácticas sociales, el diseño debe ocupar también el primer lugar. Lógicamente, es inconcebible que se asigne a cualquier individuo a un puesto de elevado salario, sin que se tenga una idea clara del papel que su posición debe desempeñar en el esquema social general del que forma parte, de las responsabilidades y las relaciones ligadas al puesto y del nivel de desempeño que puede esperarse a cambio de la erogación; eso es tan tonto como tratar de pedir alguna máquina muy costosa, sin especificaciones.
Ineficiente, debido a que, si una organización no se basa en principios, quienes la dirijan no tendrán otro respaldo que el de las personalidades. El toque personal es importante. La amabilidad, el tacto y la generosidad entre colegas son lubricantes invaluables en cualquier tipo de empresa: del superior hacia los subordinados, son un deber evidente; sin embargo, el administrador que intenta reemplazar la planeación definida, con amabilidad, en cuestiones de organización, descubrirá muy pronto que ese "toque personal" hará que se desencadene una epidemia de quisquillosidad personal.