La población del Imperio era variada, y en su época de apogeo alcanzó los 34.000.000 de habitantes, con una densidad promedio de 13,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Se estima, no obstante, que en los siglos sucesivos la población disminuyera (debido a las guerras, pestes y la pérdida de territorio) a 18.000.000 (siglo XI) y 3.000.000 (siglo XIII).