Por otro lado, se utilizan estructuras rítmicas unidas al movimiento corporal y a la fonación, para facilitar la percepción y emisión de los sonidos del habla con su ritmo y su adecuada entonación (ritmo musical). En este trabajo, el movimiento sigue el ritmo de la composición, su tiempo, su duración, las pausas y los acentos, respetando las características del lenguaje hablado.
Los ritmos fonéticos van unidos al movimiento en cualquiera de las dos modalidades en que son trabajados:
Si consideramos, únicamente, las rimas infantiles y las canciones (creadas y adaptadas en el trabajo verbotonal), los movimientos del cuerpo, que acompañan su ejecución, podrán quedar libres en su dirección y forma; sólo sujetos al ritmo de la propia rima (ritmo musical).
Si, por el contrario, consideramos el movimiento del cuerpo como contenedor de las estructuras fisiológicas y biológicas que determinan la emisión de los sonidos, se tratará de movimientos dirigidos, ya que éstos tendrán que respetar y armonizarse con las propiedades y características del sonido (ritmo corporal).