Una de las ventajas de la nube pública es que no se desperdician recursos porque solo pagas por lo que utilizas. Algunos de los servicios de nube pública más comunes son Google Drive, Dropbox, OneDrive, entre otros. Si no te quieres complicar mucho, esta es la mejor opción; tiene una configuración fácil y económica, puesto que el proveedor cubre los gastos del hardware, ancho de banda y actualizaciones.
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Como su nombre lo señala, la nube privada está diseñada para una persona o empresa que tiene necesidades muy específicas. El almacenamiento en la nube privada se ejecuta en una infraestructura dedicada en el centro de datos y, como resultado, aborda las dos principales preocupaciones de seguridad y rendimiento, pero ofrece los mismos beneficios del almacenamiento en la nube pública.
Con este tipo de almacenamiento tienes más control administrativo y puedes diseñar el sistema según las necesidades de tu negocio. Como resultado, la nube privada es ideal si tu empresa tiene necesidades informáticas dinámicas e impredecibles que requieren un control directo sobre tu entorno.
La nube privada ofrece servicio de alojamiento a un número limitado de personas detrás de un firewall, lo que minimiza las preocupaciones de seguridad que tu empresa pueda tener en torno a la nube.
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Las nubes híbridas te ofrecen una combinación entre nube privada y pública. Por su gran flexibilidad, puedes personalizar las funciones e insertar las aplicaciones que cumplan con tus necesidades, así como los recursos que funcionan para tu empresa.
Los datos más importantes se pueden guardar en una nube privada, mientras que los datos menos importantes se pueden almacenar en una nube pública en donde solo un grupo de personas puede acceder a ella de forma remota.
Otro caso ideal para usar la nube híbrida es si trabajas con Big Data. Tu empresa puede utilizar una nube híbrida para almacenar datos importantes de negocio, ventas, pruebas y otros, y luego ejecutar consultas de análisis en la nube pública.
Vale mencionar que la nube híbrida debe cumplir con ciertos requisitos para que funcione. Debe comportarse como un almacenamiento homogéneo, ser virtualmente transparentes y contar con mecanismos que mantengan datos activos y de uso frecuente en el sitio mientras simultáneamente mueven datos inactivos a la nube.