Como norma general, los colores cálidos son los que van del rojo al amarillo, pasando por naranjas, marrones y dorados. Para simplificar, suele decirse que cuanto más rojo tenga un color en su composición, más cálido será.
Son los colores del fuego, del amor apasionado, del atardecer, de las hojas en otoño. Parece que se aproximan al espectador por encima del fondo. Además de la sensación térmica, transmiten cercanía, intimidad, energía y calidez.