CONCLUSIÓN.
Teniendo en cuenta que hasta ahora la psicología no había destacado precisamente por su producción de conocimientos y prácticas liberadoras para las mujeres, más bien al contrario, el feminismo siempre ha mirado con recelo a la psicología, «como sexismo disfrazado de ciencia», debido a su tendencia a esencializar y psicologizar las desigualdades sociales. El trabajo de pioneras psicólogas y feministas científicas –como Mary Calkins, Helen Woolley, Leta Hollingworth, Jessie Taft, entre otras– nos permite acudir a otro legado olvidado donde psicología y feminismo se conformaban mutuamente e iban de la mano. Hoy en día, pocos manuales de historia de la psicología incluyen nombres de mujeres entre sus páginas, a veces irreconocibles u ocultos bajo iniciales, otras como nombres de ayudantes de «categoría inferior», o bien bajo apellidos que se duplican dando a entender la autoría de un matrimonio donde sólo se termina reconociendo la parte masculina. La historia de las mujeres en la psicología se sigue presentando, si es que se presenta, como «la Otra» de la Historia de la Psicología.
Así podremos construir genealogía, comprender el presente y aprender del pasado para la construcción de una psicología más igualitaria.
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