Para algunas personas, en especial las de los países industrializados de Occidente, prevalece el individualismo. La identidad está en buena parte autocontenida. La adolescencia es una época para separarse de los padres, adquirir confianza en sí mismo, así como para definir el yo independiente y personal. Al desarraigarla y colocarla en un país extranjero, la identidad personal de individuo único con habilidades, rasgos, valores y sueños particulares, permanece intacta. La psicología de las culturas occidentales presupone que la vida se enriquecerá al definir los posibles yo y al creer en el poder del control personal. No conformarse con las expectativas de los demás. Por el contrario, ser honesto consigo mismo, buscar su propia dicha, hacer lo suyo. Para amar a los demás, primero hay que amarse a sí mismo.