El extremo positivo del dipolo atraerá entonces a los electrones de un átomo vecino, generando un momento dipolar en la otra molécula. Estos pequeños dipolos inducidos de esta manera son los responsables de que las moléculas no polares se atraigan mutuamente. Debido a su corta duración son interacciones muy débiles, pero lo suficientemente reales para explicar algunas propiedades fisicas de estas sustancias. Las fuerzas de London dependen de varios factores, entre otros, del número de electrones, el tamaño molecular y la forma molecular. Mientras mayor sea el tamafio de la molécula y, por lo tanto, el peso molecular, mayor será la polarización de las nubes electrónicas involucradas; por esta razón, las fuerzas de London crecen.
Puesto que estas fuerzas se deben a la polarización de las nubes electrónicas, se encuentran presentes en todo tipo de sustancias. Todas las sustancias gaseosas no polares, incluyendo los gases nobles, se pueden licuar gracias a las fuerzas de London.