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Los Aztecas: La obsesión por el culto sacrificial: Maria Jose Hoyos y…
Los Aztecas: La obsesión por el culto sacrificial: Maria Jose Hoyos y Tatiana Tarud
El corazón
Este era ofrecido a los dioses mientras el cuerpo era arrojado por las escaleras del templo
La parte más importante del sacrificio era el corazón
Era más importante salvar el corazón que el cuerpo del sacrificado
El corazón era tan importante porque Hutzilopochtli el dios era lo que mas quería de los sacrificados
El corazón era como una victoria para los Aztecas.
La vida después de la muerte
Para los Aztecas, el sacrificio era una manera de ofrecerles su siguiente vida a los dioses.
Trabajaban por cuatro años en el Mictlán o Casa del Sol (Purgatorio)
Realizaban labores que los humanos no podían realizar.
Después de los cuatro años, los hombres espíritus desaparecían y sus almas viajaban en paz.
Algunas de las tareas que los espíritus realizaban mientras ponían su vida al servicio de los dioses eran:
Hacer brotar las plantas
Honrar al Sol en su camino
Conducir la lluvia
Causar o curar enfermedades
Guerras
Las guerras eran obligatorias para todos los hombres para poder asi sacrificar sus cuerpos.
Las Guerras Floridas
Consistía en mantener un estado de hostilidad pennanente con alguna ciudad vecina
Tenochtitlán tenía guerra florida con Cholula, Tlexcala y Huexotzinco
Periodicamente fijaban las fechas de los combates y ambos bandos se dedicaban a capturar prisioneros, que inmolaban luego a sus dioses
Ceremonias de sacrificios
Se hacían para satisfacer a los dioses
Los prisioneros eran llevados a los templos, eran colocados sobre una piedra ceremonial, eran sujetados por cuatro sacerdotes y un quinto le abría el pecho, sacándole el corazón palpitante
El asentamiento o quema en braseros, anestesiando a los prisioneros con yaflhtli y hachich
Aumentaban cuando se coronaba un nuevo rey o se inauguraba un nuevo templo
Estos sacrificios fueron derivados de la ofrenda de la sangre ya que los mantenía jóvenes y vigorosos
A finales del siglo XV, para la inauguración del mayor templo de Tenochtitlán, se sacrificaron entre 20.000 y 40.000 víctimas
Ya que este mundo se simbolizaba en el sol, se requerían sacrificios diarios de fortaleza y energía