El sistema de control está formado por un conjunto de dispositivos de diverso orden. Pueden ser de tipo eléctrico, neumático, hidráulico, mecánico, entre otros. El tipo o los tipos de dispositivos están determinados, en buena medida, por el objetivo a alcanzar.
Sistema de control de lazo abierto
En este tipo no existe información o retroalimentación sobre la variable a controlar. La salida no depende en absoluto de la entrada. Se utiliza entonces en procesos y dispositivos en donde la variable es predecible y admite un margen de error amplio.
En este tipo de sistemas, el ciclo que se realiza está prefijado y no se ve modificado por el resultado del proceso, tanto si es correcto como si no lo es.
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Sistema de control de lazo cerrado
En este tipo de sistema de control sí hay información sobre la variable, incluso retroalimentación sobre los estados que va tomando. La información sobre la variable se obtiene mediante el uso de sensores que son colocados de forma estratégica. Los sensores hacen posible que el proceso sea completamente autónomo.
En ellos, a diferencia de los sistemas en lazo abierto, existe un sensor capaz de regular el mecanismo de control en función de la respuesta del sistema.
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