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El bien como objeto de la voluntad - Coggle Diagram
El bien como objeto de la voluntad
Apetecer
El apetecer es una tendencia, y por ello, el bien que se apetece no está en ella.
Si el bien apetecido no está en el apetecer, radica fuera. Esto indica que estas tendencias están llamadas a alcanzar el bien. Son intención de alteridad (intención de “otro”).
Además, la voluntad es una potencia nativamente pasiva.
Crecimiento
Dado su estado inicial pasivo y su tener que ver con el bien irrestricto, la voluntad puede crecer en la medida en que se adapte a bienes mayores.
El crecimiento de la voluntad en el querer es la virtud. A lo que se inclina la voluntad por naturaleza es a querer más bien, y sólo consigue cada vez más bien mediante la virtud.
El bien
El bien está en lo real, pero ello no implica que no sea entendido, que no esté conocido en la mente. Si no lo estuviera no sería objeto de la voluntad. “Nada se quiere si antes no es conocido”.
La ignorancia
La ignorancia es, también aquí, el peor de los males, pues si no descubrimos los bienes mayores, nos quedaremos en los mediocres y, en consecuencia, nuestra voluntad no crece, sino que su querer es de corto alcance.
Frustración
Si la voluntad se aferra a bienes que no la llenan (ej. todos los materiales, sensibles), ya que éstos son inferiores a ella, puesto que ella es espiritual, aparece la frustración.
¿Hay algún bien material que la colme en esta vida? No, porque siempre se puede querer más, y mientras se vive, en la presente situación, la voluntad no puede colmarse del todo.
Felicidad
La felicidad humana tiene que ver con el bien mayor, con el último fin del ser humano.
Si bien y realidad coinciden, es decir, son idénticos, a más realidad más bien.
Sólo en un bien relacionado con el ser humano, personal, en el que no quepa mezcla de mal, residirá la felicidad humana completa.
La voluntad está inicialmente abierta a la felicidad, pero sin concretar todavía, es decir, que la voluntad en estado de naturaleza desea el bien, pero no ama tal o cual bien, por eso caben errores en las elecciones.
Si media la inteligencia y se van descubriendo diversos tipos de bienes cada vez mejores, entonces la voluntad, como tiene una capacidad de felicidad sin límite, podrá, si quiere, crecer
La verdad
La verdad no es sólo un objeto de la inteligencia, sino un asunto con el que tiene que ver la persona.
El bien no se reduce a ser mero objeto de la voluntad, pues la persona también está implicada en el bien. De lo contrario no se podría hablar de bien y mal moral, por ejemplo.
El hombre que se adapta al bien mejora por dentro; el que se aleja de él, lo contrario.
El adaptarse a bienes menores, correlativo de la renuncia a los mayores, a los que uno está llamado, empeora no sólo a la voluntad humana, sino que también compromete a la persona.