Al enfrentar un evento estresante, el individuo por lo común apela en primer término a su reserva de mecanismos emocionales internos, a fin de resolver el problema. Cuando estos mecanismos fracasan, es usual que utilice el apoyo de su red social. Esta estrategia de resolución de problemas, basada primeramente en los recursos personales y después en los sociales, es el patrón de conducta generalizado, que emplea la mayoría de las personas.
Los sobrevivientes se desorientan y pueden experimentar altos niveles de ansiedad, depresión, síntomas somáticos y angustia generalizada asociada con la destrucción generalizada de la comunidad.
Los sobrevivientes que experimentan tremendas pérdidas, experimentan más ansiedad, depresión, tristeza, síntomas somáticos y, en algunos casos, abuso de alcohol.
Es muy probable que cuanto mayor sea la devastación de la comunidad, mayor será el impacto psicológico en los sobrevivientes.