Se presentan los cambios biológicos graduales que con dificultad se logran percibir al inicio de la etapa, se asienta la perdida gradual de la fuerza y la coordinación; que poco se nota, principalmente en aquellas personas que rara vez emplea toda su fuerza o resistencia durante su día a día. La perdida de tonicidad muscular aparece en las personas sedentarias, mientras que la perdida ósea se acelera durante los 50-60 años de edad. Por otra parte, el tiempo de reacción simple disminuye a cerca de 20%, en promedio, entre los 20 y los 60 años y decae después de estos últimos. Y las habilidades motrices complejas tiene el inicio de su declive luego de que la persona ha alcanzado su completo desarrollo, este es un proceso gradual que se acelera entre los 50-60 años de edad. Cabe aclarar que generalmente las pequeñas perdidas durante el inicio de esta etapa, sufren una mayor aceleración hacia el final de la adultez media, y mediante la experiencia y buen manejo del cuerpo se logra compensar las reducciones sufridas. Además, el sistema inmunológico se debilita, colocando a la persona más susceptible a distintas enfermedades.