La Directiva de la Unión Europea, denominada RoHS (Restriction of Hazardous Substan- ces) 2002/95/EC: Restricción de Uso de Algunas Sustancias Peligrosas, tiene por finali- dad prevenir la generación de residuos procedentes de aparatos eléctricos y electróni- cos, reduciendo la peligrosidad que sus componentes pueden tener, así como regular su gestión para mejorar la protección del medio ambiente. En la Figura 1.19 se muestra el distintivo que se utiliza en los equipos que cumplen con esta normativa La Directiva sobre RoHS prohíbe el uso de ciertas sustancias en los nuevos equipos eléctricos y electrónicos. Las sustancias prohibidas son plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, bifenilo olibromado (PBB) o éteres de difenilo polibromado (PBDE). En nuestro entorno, un caso especial es el de las pantallas planas, que están sustituyen- do rápidamente a los tradicionales y voluminosos televisores con tubos de rayos catódi- cos. En no mucho tiempo, millones de televisores y ordenadores con pantalla de tubos irán a la basura. Mención especial merece el caso de las pilas y acumuladores (de botón, cilíndricas, etcétera), ya que el número de residuos de este tipo está creciendo en gran manera, debido a la implantación que están teniendo dispositivos como: móviles, cámaras (foto- gráficas, de vídeo), MP3, etc. En general, están compuestas por materiales muy tóxicos: cadmio, mercurio, manganeso y níquel. Si estas pilas y acumuladores (baterías) no se recogen de manera selectiva y se reciclan, los elementos tóxicos pueden llegar a mez- clarse con el agua. El proceso de reciclado de estos componentes implica un gran gasto, ya que se necesita mucha energía para ello y procesos de recuperación costosos.