Así en 1526, a la edad de 74 años, el primer obispo novohispano, llevó a cabo algunas gestiones en la ciudad de Granada, sede de la corte Imperial, para establecer canonjías, prebendas, raciones y otros beneficios en la ciudad de Tlaxcala, para finalmente, con su nombramiento como Obispo de Tlaxcala y con el beneplácito del Pontífice y de la Corte Imperial Carolina, dar inicio a su difícil labor de consolidar el episcopado en Nueva España, lo cual, pese a los años que ya llevaba de vida, logró tras varios años de intenso y arduo trabajo.