Las relaciones de reciprocidad económica y de dependencia mutua llegan a sustituir a las creencias compartidas como fundamento del consenso social. Sin embargo, los procesos de cambio que ocurren en el mundo contemporáneo son ta rápidos e intensos que dan lugar a dificultades sociales aún mayores. Pueden tener efectos perturbadores sobre las formas de vida, la moral, las creencias religiosas y las pautas cotidianas tradicionales, sin proporcionar unos nuevos valores claros. Durkheim vinculaba estas inquietantes condiciones a la anomia, la sensación de falta de sentido o de desesperación que provoca la vida social moderna. En general, los controles y criterios tradicionales que solía proporcionar la religión se han visto destruidos por el desarrollo social moderno, y esto deja a muchos individuos de las sociedades contemporáneas con la sensación de que su vida cotidiana carece de sentido.