El cuadro clínico se caracteriza por vómitos incoercibles a lo largo de todo el día. Los signos de hipovolemia y deshidratación: (hipotensión, taquicardia, signo del pliegue, sequedad de mucosas y oliguria), así como la aparición de cetosis por inanición (aliento cetónico) y pérdida de peso, deben alertar al médico. Si los vómitos persisten en el tiempo pueden aparecer signos adicionales de deterioro, como ictericia y fiebre, y en caso de continuar el proceso, neuritis periférica, encefalopatía de Wernicke-Korsakoff por déficit de vitamina B 1 (tiamina) y, por último, confusión, coma, insuficiencia hepatorrenal y muerte.
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