A estos primeros datos, presentes en casi todos los textos, impresos o
manuscritos, pueden sumarse variaciones de tipo y cuerpo de letra,
asteriscos o números insertados sobre o al nivel de la línea,comillas,
paréntesis, guiones, signos todos que son captados por contraste con la
grafía dominante.
Por ejemplo, en el caso de la literatura infantil consideraríamos también paratextos las manifestaciones icónicas como las ilustraciones o las manifestaciones materiales como el número de páginas o la tipografía elegida.Se han ensayado diferentes maneras de clasificarlos, por ejemplo, a partir de su carácter icónico o verbal o a partir de la autoría. Nuestra propuesta, pensada para la literatura infantil y juvenil, clasifica estas prácticas y textos a partir del lugar que ocupan en relación al libro, a partir de su emplazamiento