Estas últimas defienden que los datos, por sí solos, no nos explican la realidad, sino que han de ser interpretados. Esto se debe a que el ser humano, según los interpretativistas, no es un objeto inamovible, sino que es dinámico, se encuentra en continuo movimiento, y sus preferencias se pueden ver alteradas, o simplemente estar motivadas por unas razones u otras. Esta es la razón de que, en la investigación social, ambas técnicas se combinen.