El Inca prohibió los sacrificios humanos y después de normalizar su gobierno volvió al Cozco, mandando inmediatamente se apercibieran 15,000 hombres de guerra para que su hijo Yaguar-Huacac (Llora sangre) acompañado de tres maeses de campo saliera á la conquista de Antisuyu, lo que se efectuó en los años subsiguientes.
El Inca tuvo en su hermana Mama Chic-ya, su hijo primogénito que debía ser más tarde octavo rey. Fué el príncipe desde su tierna infancia de carácter violento y áspera condición, maltratando sin razón á los otros chicos que con él jugaban. Estas tendencias mortificaban á su padre, que aunque hizo diligencia para corregirle, encontró que con la edad más bien crecia aquella mala inclinación.