Un currículo flexible es aquel que asume las características comunes a la realidad nacional y y a sus sujetos, promoviendo cambios, dejando abiertas las vías para su adecuación a las particularidades e identidades a nivel regional y local. Que fomenta así que el currículo sea útil para promover la satisfacción de necesidades intereses y demandas y resolver los problemas que se les presentan a las personas en la vida cotidiana, en el corto, mediano y largo plazo. Un diseño curricular flexible supone que los actores del proceso educativo lo adecuen teniendo en cinta los diversos factores de cada situación particular, respetando la diversidad los intereses motivaciones y capacidades de alumnos y las alumnas.
El currículo se considera abierto, admite y promueve su en recrecimiento a medida que las exigencias de la sociedad y de las culturas lo requieren. Permite recorrer permanentemente los avances de las ciencias y de las tecnológicas. Se considera así mismo inserto en un proceso dinámico de construcción y reconstrucción permanente que conduce a su propia superación a través de la introducción de las modificaciones que exigen las nuevas situaciones y la dinámica de los cambios económicos, sociales y culturales de la sociedad.
El currículo es participativo por la forma en que ha sido elaborado y por el tipo de criterios y propuestas que recoge. En ambos casos se otorga a los actores del proceso educativo: maestros y maestros, alumnos y alumnas, miembros de la comunidad, directores de distrito y de centros, amplias oportunidades de aportar, reflexionar y ponte nacionalidades. Se propone asumir este carácter participativo como una oportunidad de reconocer permanentemente las necesidades y demandas de la sociedad de las culturas, de qué sectores tradicionalmente involucrados en el quehacer educativo asume y se comprometan con la transformación curricular.
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