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La ilustración - Coggle Diagram
La ilustración
El Neoclasicismo
Los ilustrados mantenían un ideal estético basado en la razón y la sobriedad formal,
y rechazaban los excesos de la imaginación y de la expresión propios de la literatura barroca.
El arte clásico, conjunto de principios de la Antigüedad grecorromana, se convirtió en el modelo a seguir de los ilustrados, motivo por el que a este movimiento estético se le llama Neoclasicismo.
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La prosa de ficción
En el siglo xviii, la prosa de ficción se centra en el análisis de la realidad y en la crítica de las costumbres, lo que la aproxima al ensayo o al género epistolar. En este campo destaca la obra de José Cadalso.
José Cadalso (1741-1782)
Realizó continuos viajes por Europa, lo que le proporcionó una formación cosmopolita que se refleja en las Cartas marruecas y las Noches lúgubres, sus obras más destacadas.
Cartas marruecas
es una obra inspirada en las Cartas persas del ilustrado francés Montesquieu. Contiene noventa cartas en las que Cadalso realiza un análisis crítico de las creencias, costumbres y modos de ser de la sociedad española del siglo xviii.
El diálogo que se establece entre los personajes permite introducir diferentes perspectivas sobre el mismo tema. Sus opiniones se ilustran con relatos y anécdotas cargados de humor e ironía.
Noches lúgubres
es un diálogo en el que un joven se lamenta por la muerte de su amada. Tanto por el tema que trata como por la expresión de los sentimiencvtos personales, algunos críticos han considerado esta obra un precedente del Romanticismo del siglo xix.
La poesía
Los principios neoclásicos en la poesía se manifiestan a través de dos tendencias: la lírica clasicista, en la que predomina una visión armónica e idealizada de la naturaleza, y la poesía social y filosófica, que exalta los principios culturales de la Ilustración. El poeta que desarrolla ambas tendencias en su obra es Juan Meléndez Valdés.
El gaditano José Cadalso fue también un destacado poeta. Considerado representante del Prerromanticismo, cultiva una poesía de tono sentimentalista que anuncia la llegada del estilo romántico propio del siglo xix.
La fábula fue un género muy cultivado por los ilustrados, ya que responde a la preocupación didáctica de la época.
Se trata de una composición narrativa en verso en la que animales o seres inanimados protagonizan una historia que contiene una enseñanza o una moraleja. Los fabulistas españoles más destacados son Tomás de Iriarte y Félix María Samaniego.
Tomás de Iriarte es el autor de la obra Fábulas literarias, en la que trata sobre los principios de la creación literaria; y Félix María Samaniego es autor de las Fábulas morales, que versa sobre temas de carácter moral, a imitación de los fabulistas clásicos y franceses.
El teatro
Durante el siglo xviii el panorama teatral estuvo marcado por el debate que hubo entre los defensores del teatro popular barroco, cuyo fin era el entretenimiento del público y los autores ilustrados
Los dramaturgos ilustrados restablecen los preceptos clásicos: el mantenimiento de las unidades de tiempo, lugar y acción; la organización en cinco actos; la estricta separación de los género
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Además, pensaban que las obras debían huir de la mera diversión y contribuir a la reforma de las costumbres de la sociedad.
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La Ilustración
La Ilustración es un movimiento ideológico que se desarrolló en Francia durante el siglo xviii y que se caracteriza por la defensa de la razón frente a la fe y la confianza en la ciencia y en la educación como únicos medios posibles para conseguir el bienestar de la población.
En la organización social, se mantienen los privilegios de la nobleza y el clero, aunque la burguesía continúa su ascensión hacia los puestos de poder. Este deseo de obtener representación política dará lugar hacia finales del siglo xviii a la Revolución francesa (1789).
En España, el siglo xviii comenzó con la coronación de Felipe V, que pertenecía a los Borbones, la casa real francesa.
Este hecho propició la entrada en España del pensamiento ilustrado, el cual, aunque al principio chocó con la mentalidad conservadora de gran parte de la sociedad, paulatinamente se extendió a todo el país.
Los Borbones emprendieron un conjunto de reformas cuyo objetivo era la modernización del país. Para ello, se rodearon de una minoría culta, los llamados ilustrados, que gobernaba según los principios del despotismo ilustrado: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».