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ORIENTACIONES DIDÁCTICAS Y SUGERENCIAS DE EVALUACIÓN ESPECÍFICAS.
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ORIENTACIONES DIDÁCTICAS Y SUGERENCIAS DE EVALUACIÓN ESPECÍFICAS.
El proceso de alfabetización y la estrategia didáctica.
Los niños frecuentemente se preguntan para qué sirven las letras, qué representan, qué “pistas” gráficas sirven para saber qué es lo que está escrito, o qué letras son adecuadas para escribir algo.
Se ha demostrado que los niños elaboran diferentes conocimientos acerca de la lengua escrita antes de poder leer y escribir convencionalmente.
Su interés por saber cómo funciona la escritura hace que, poco a poco, amplíen su repertorio gráfico y pasen de emplear pseudo–letras a “escribir” con letras reales.
Descubren que, para que algo sea legible, se requiere de cuando menos dos o tres grafías (con una sola letra nada puede ser interpretado
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En la cadena escrita los niños al escuchar la palabra lo interpretan a su manera y escriben letras juntas, pero no necesariamente tienen un sentido, a este periodo se le llama “pre-silábico”.
Les resulta natural inferir que las partes de oralidad son sílabas. A este periodo se le conoce como “silábico”, porque los niños le asignan el valor de una sílaba a cada letra.
Los niños comienzan a practicar actividades intelectuales como la comparación, la inferencia y la deducción, para identificar el significado de las letras.
Conforme se presentan oportunidades de explorar la lengua escrita, se sensibilizan a los contextos en los que aparece una letra. Es decir, ellos van entendiendo como se escriben ciertas cosas por sus fonemas.
Es indispensable que los niños entiendan la lógica del sistema e integren la información sobre el valor sonoro de las letras, para poder ponerla en práctica.
En la medida que los niños contrasten su escritura, convencional o no, con la de otros, irán identificando unidades cada vez más precisas sobre la composición alfabética de las palabras.
El proceso de alfabetización continúa hasta que los niños comprenden la lógica alfabética del sistema. Marcando el inicio de nuevas reflexiones respecto a las convenciones de la escritura (la separación entre palabras, la puntuación, el uso de mayúsculas, la ortografía, etcétera).
Si los niños provienen de contextos familiares donde se practica la lectura y la escritura, la alfabetización inicial es relativamente sencilla.
Muchos de los niños de nuestro país tienen pocas ocasiones de interactuar con la lengua escrita y avanzar en sus conceptualizaciones acerca del sistema que la rige.
La alfabetización implica conocer los propósitos sociales y personales de la escritura, cómo se adapta el lenguaje para ser escrito, y qué recursos gráficos facilitan la eficiencia comunicativa.
Los niños distinguen entre el lenguaje hablado y el escrito, hacen hipótesis sobre el tipo de lenguaje que se ocupa en diferentes portadores textuales (libros, revistas, letreros, etc.
Cuando los niños escriben, incrementan su conocimiento sobre los textos y el lenguaje, y reflexionan sobre el sistema de escritura.
Para apoyar el desarrollo de los niños hay que propiciar que interactúen en situaciones en las que la lectura y la escritura desempeñen un papel importante
Durante la adquisición de la lengua escrita, cada nuevo conocimiento se integra en una red muy compleja de relaciones.
Se deben realizar actividades y secuencias de actividades que presenten diferentes aspectos sobre el fenómeno de la lengua escrita, para garantizar el aprendizaje.