Un ejemplo de esto es el embrión de diferentes animales que, a primera vista, no parecen estar relacionados: los pollos y el ser humano. Uno diría que es difícil pensar que un animal que pone huevos, con plumas, pico, huesos huecos y alas tiene algún tipo de parentesco con el ser humano. Sin embargo, sus embriones son muy parecidos, presentando ambos hendiduras y arcos en el cuello, estructuras muy parecidas a las hendiduras faríngeas y los arcos branquiales que se pueden encontrar en los peces.