No obstante, otro historiador, Manuel Lucena Giraldo, ha postulado que reformas borbónicas e libertad “constituyeron procesos separados”. En su crítica, los criollos, más que aceptar un patriotismo mexicano, peruano o argentino como actitud al centralismo, se consideraban tan españoles como los peninsulares. En todo el siglo XVIII, la inquietud contra las reformas se formula en diferentes revueltas, en las que interfieren criollos, nativos y mestizos.