La tecnología es, hoy en día, el factor determinante en la competitividad de las empresas que les aporta un plus de productividad, competitividad y calidad y cantidad de producto; los países no desarrollados tienen, precisamente, el problema de su acceso a esta tecnología como un valladar para su progreso económico. Cada vez más, la tecnología es la responsable de la diferencia en la eficiencia entre las empresas.