Los procesos infecciosos a nivel del aparato reproductor son preferentemente de etiología bacteriana, específica (Bucelosis, Leptospirosis, Vibriosis, etc.), e inespecífica (Metritis, Endometritis, Balanitis, etc.) y por lo tanto su tratamiento debe hacerse exclusivamente con antimicrobianos como los antibióticos, excepto la Brucelosis en donde los animales reactivos tienen otro destino.