En tal sentido pueden distinguirse distintas fases en la evolución de la Psicología Social en América Latina que van desde una “una protopsicología social” hasta la “fase de desarrollo propio de la Psicología Social Latinoamericana” (Montero, 1994, p. 19), atravesando distintos períodos y, obviamente, uno de crisis.
1976, junto con otros colegas, José Miguel Salazar propuso de idea de escribir un libro, el que finalmente se denominó Psicología Social y que intentaba aportar a la enseñanza de la disciplina, dado que los textos habituales representaban el estado del arte adecuado para su lugar de origen, pero nada decían sobre la realidad que se vivía en Latinoamérica.
La Psicología Social Latinoamericana se convertía en un campo “reconocible y reconocido” (Montero, 1994, p.23), pero con fronteras difusas, en la medida en que estaba generando permanentemente nuevas áreas: comunitaria, política,
ambiental, a la vez que desarrollaba otras de carácter interdisciplinario: salud, educación, trabajo.