Los conflictos que surgen entre padres e hijos adolescentes no suelen estar relacionaos con valores de fondo, sino que se dan fundamentalmente en temas de relevancia menor y cuestiones triviales de la vida diaria como la hora de llegada a casa, la forma de vestir, las tareas del hogar, las responsabilidades escolares, el comportamiento en la escuela, las compañías y amistades, la cantidad de dinero que se da al hijo y su uso, etcétera.