El cine se ha transformado en imagen y sonido, así como los diálogos, las creencias y los valores dominantes. En ocasiones, se ha usado como instrumento de poder para promover ideologías y en otras ocasiones funciona como propaganda política, tal como sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ejércitos como el japonés preparaban a futuros soldados con proyecciones animadas para que conocieran el destino que les deparaba, ser armas humanas.