En sus primeras épocas, la S. A. no podía constituirse sin la previa aprobación del Estado. Todavía el Código de Comercio de Napoleón, al día siguiente de la revolución liberal francesa, estableció este sistema, ya que, conforme al texto primitivo del mencionado Código, no podía crearse una S. A. sin una especial autorización gubernativa [8], Este régimen se inspiraba principalmente en la consideración política del excesivo poder que podían llegar a detentar las S. A., y se basaba en la naturaleza de las empresas acometidas por las primeras sociedades de este tipo