Sensibilidad al contexto: Todo argumento se enmarca en un contexto, en una situación o entorno. Los oradores o hablantes deben ser sensibles hacia sus oyentes y tener en cuenta el lugar, el tiempo, el tipo de auditorio, sus intereses y situaciones, su nivel intelectual, etcétera. Salirse del contexto, significa decir algo que no tiene que ver con el tema del discurso y no se cumpliría con este criterio.
Coherencia: el discurso debe estar bien articulado y con una relación lógica entre sus enunciados y la conclusión.