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EL HOMBRE COMO SER SOCIAL Y LA CONCEPTUALIZACIÓN DE LA SALUD MENTAL…
EL HOMBRE COMO SER SOCIAL Y LA CONCEPTUALIZACIÓN DE LA SALUD MENTAL POSITIVA (RUBÉN OSCAR RODRÍGUEZ ROSSI)
LAS CARACTERÍSTICAS RELATIVAS Y CAMBIANTES DEL CONCEPTO DE SALUD MENTAL
Desde la concepción estadística de la salud, serían “normales” todas aquellas personas que respondan a las características determinadas que reúne la mayoría de las personas de su sociedad.
Como lo plantea Guinsberg, si el carácter social de un pueblo es la forma como éste se adapta a las necesidades del mismo a los efectos de su funcionamiento, es fácil comprender por qué al criterio estadístico también se lo llama adaptativo:
Parte de la adecuación de la conducta individual a las normas
Valores de la sociedad
Desde el momento que las ideas de una sociedad son las ideas de su clase dominante, se supone que los propios conceptos de salud y enfermedad mental están teñidos de los intereses de una clase determinada
Con respecto al criterio normativo de la salud mental, generalmente se establecen determinados valores o reglas que indicarían qué es lo normal; fuera de los valores propuestos (o prescripciones) se encuentra lo anormal o patológico o fenómenos no aceptados.
Organización Mundial de la Salud, en un informe de 1952, define la Salud Mental como “La capacidad para tener relaciones armoniosas con otros, la participación constructiva en las modificaciones de su ambiente físico y social y también la capacidad de obtener una satisfacción armoniosa y equilibrada de sus propios impulsos instintivos”
En esta concepción no se aclara, por ejemplo, si la capacidad para tener relaciones con otros incluye las relaciones explotador- explotado, opresor-oprimido, genocidas-víctimas.
Los criterios normativos que no están de acuerdo con el conformismo o adaptación de las personas, proponen lo que el hombre debería ser en lugar de lo que realmente puede ser.
Antropólogos como Ruth Benedict, interpretan como una acción normal la que entra en los límites del comportamiento esperado en una sociedad particular
En casi toda estructura social existen minorías que no manifiestan formas comportamentales como la mayoría pero tampoco oponen alternativas de poder o modificación profunda de dicha estructura.
A esta concepción adaptativo-conformista, se podría contraponer el análisis de Erich Fromm sobre las dos maneras de concebir la normalidad:
Desde el punto de vista de la sociedad, si el individuo puede jugar un papel social dentro de ella, y desde el punto de vista del individuo, si puede alcanzar el grado óptimo de expansión y felicidad
En una obra posterior, Fromm declara que “el hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte a esos vicios en virtudes, y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de esas personas gente equilibrada”
En tanto que el hombre actúe y evolucione en un marco social, cualquier definición de salud mental sólo puede referirse a tal marco social y tal período histórico. Lo contrario implica una valoración estática del hombre. Y esto es también una ideología”
El concepto de ideología empleado aquí, tiene un sentido estricto que equivale a un sistema de valores y representaciones que autogeneran las sociedades en las que hay relaciones de explotación para justificar su propia estructura material.
Se podría sintetizar que dos de las limitaciones notorias en la mayoría de las definiciones de salud mental positiva propuestas son las siguientes:
El olvido de que en toda sociedad actual existen contradicciones objetivas dentro de la población, representadas en determinadas estructuras de poder
En general, los indicadores positivos de salud mental sugeridos a partir de conceptualizar al hombre como un ser social, permitirían a las personas enfrentar más satisfactoriamente las situaciones problemáticas, les ayudaría a considerarse a sí mismas como agentes de la acción y responsables de su propio destino individual y colectivo.
Plantear la bipolaridad salud-enfermedad para interpretar
los procesos implicados.
El modo de producción hegemónico en la actualidad, prácticamente en el mundo entero, es el capitalismo. Este sistema genera, para su desarrollo, una dinámica basada en la producción y el consumo de objetos en forma continuada.
En este contexto, generalmente se considera como un sujeto enfermo a la persona incapacitada para producir; de algún modo la salud psíquica está relacionada con la capacidad de trabajar.
Pero la bipolaridad sano-enfermo (o la bipolaridad entre los que están capacitados para producir y los que por algún motivo son incompetentes para dicho proceso).
Como el esquema bipolar tradicional no permite una conceptualización social e histórica, dinámica de la salud mental (que trascienda la sola capacidad productiva del individuo) y es insuficiente para abarcar situaciones y trastornos concretos de las personas es pertinente recurrir a otro tipo de modelo explicativo para categorizar la salud mental y dar cuenta de fenómenos sociales por naturaleza y cargados de ideología
Un modelo que facilita esta integración es el que presenta los procesos de salud y enfermedad como elementos de pares dialécticos, complementados por los de No Salud y No Enfermedad y no como una continuidad bipolar. De este modo, los pares resultantes serían los siguientes:
Salud-No Salud y Enfermedad
No Enfermedad
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE ALIENACIÓN
Alienación es el término que designa una relación específica de los productos de la actividad humana con sus productores.
La alienación de sí mismo, es el término para designar la alienación del ser humano de las instituciones sociales, de los otros hombres y del propio yo
La alienación política es una forma de la alienación del individuo
respecto de la sociedad y de sus congéneres.
Se puede manifestar como pasividad de los individuos ante la problemática política de la sociedad, por considerarla ajena a ellos mismos, o como rebelión contra las metas políticas dominantes pero conservando el mismo orden social, como es el caso del fascismo.
La alienación cultural se puede expresar como promiscuidad y caos sexual, huida en el olvido (alcoholismo y drogadicción) y criminalidad.
La alienación del propio yo se puede presentar de
varios modos diferentes.
Una forma extrema se presenta en las enfermedades psíquicas en las cuales el ser humano sufre una disyunción patológica de la conciencia, que le hace imposible una identificación unívoca del propio yo
La alienación de la propia actividad se puede presentar en la creatividad y en el trabajo.
La actividad humana cae bajo el concepto de alienación, cuando se convierte en mercancía y está sometida a las leyes del mercado.
Uno de los aspectos importantes del concepto de alienación, señalado por Gingrich, es el del proceso de producción o del trabajo mismo que, a la vez, tiene relación con aspectos psicosociales de la alienación.
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LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE SALUD MENTAL A PARTIR DE UNA PRÁCTICA TRANSFORMADORA DE LA REALIDAD SOCIAL
Se conceptualiza salud mental como una práctica individual y/o grupal transformadora de la realidad y relacionada con una conciencia crítica de la misma
El desarrollo de la salud mental implica un avance en el grado de autogestión y libertad por parte del individuo o los grupos, y la posibilidad de desplegar un proyecto que defienda sus genuinos intereses de clase o comunitarios.
La ubicación del individuo en la estructura productiva de la sociedad es una fuente objetiva del desarrollo de la salud mental, desde el momento en que los desposeídos de los medios de producción son los que deben generar y desarrollar un proyecto de cambio de sus condiciones de vida.
El concepto de salud mental que se sugiere dispone de sus propias características esenciales y sus propios objetivos.
Se genera a partir de una definición del hombre como ser social, en todos los sentidos de la palabra, y comprobado por diversas ciencias empíricas.
Pero el hombre no es un ser social por resultar producto de una red de relaciones sociales solamente y su vida toda transcurra en forma pasiva en dicha red.
El concepto de práctica está indisolublemente ligado al de ser social; y para que la praxis tenga dirección y trascendencia, es indispensable un cierto nivel de conciencia social que, a la vez, implica una mínima comprensión del orden político y del orden económico de la sociedad.
Se concluye que salud mental no es enfermedad mental y no significa ausencia de síntomas o cuadros psicopatológicos. Por consiguiente, el concepto esbozado de salud mental deberá manifestarse, no con negaciones o ausencias, sino con determinados indicadores positivos que lo reflejen.
Si se considera teóricamente a la Salud Mental como un proceso opuesto al de alienación, en sus manifestaciones individuales y sociales y, además, se toma en cuenta sus propias características específicas, operativamente se reflejaría en sus Indicadores Positivos de la siguiente manera:
En el Uso del Tiempo Libre: con el tiempo de descanso, el tiempo de diversión necesaria, el tiempo del desarrollo personal y de la creatividad, la interacción con los demás y la generalización de los beneficios resultantes de las actividades desplegadas.
Con respecto a la Creatividad: con un predominio del pensamiento divergente, las actividades simbólicas abstractas y la interacción social en la realización de dichas actividades.
En la Grupalidad: con una mayor participación de la persona en las decisiones del grupo, con una producción de beneficios que trascienda los propios intereses del sujeto y, por último, con una mayor autonomía de todo el grupo con respecto a la toma de decisiones.
En cuanto a la Conciencia Social: con respuestas de tipo crítico referentes a problemáticas individuales, grupales y sociales en general.