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PARASITOSIS HEMÁTICAS Y EXTRAINTESTINALES
Dermatitis verminosa reptante
La larva migratoria cutánea es causada por especies de Ancylostoma, más frecuentemente por el anquilostoma de perros o gatos, el Ancylostoma braziliense.
La transmisión ocurre cuando existe un contacto directo entre la piel y el suelo o la arena contaminados y las larvas penetran en las zonas cutáneas no protegidas, casi siempre los pies, las piernas, los glúteos o la espalda.
Agente causal
Ancylostoma caninum, A. braziliense, Uncinaria stenocephala, Gnatostoma spinigerum, A. tubaeforme, Bunostomum phlebotomum
La larva migratoria cutánea causa prurito intenso; los signos clínicos son eritema y pápulas en el lugar de entrada, seguido de líneas subcutáneas tortuosas y finas de color pardo rojizo que representan la presencia de un proceso inflamatorio. Los pacientes también pueden desarrollar pápulas y vesículas que se asemejan a foliculitis, llamada foliculitis por anquilostomiasis.
También conocida como larva migrans cutánea, se caracteriza por producir una o varias lesiones eritematosas, que forman trayectos serpiginosos, indurados, en relieve y pruriginosos.
El diagnóstico se basa en la anamnesis y en el cuadro clínico.
El medicamento de elección es el albendazol en dosis de 400 mg por día durante 3 a 5 días; también puede administrase ivermectina por vía oral, en dosis única de 200 mg/kg de peso.
Los huevos del anquilostoma se desarrollan en las heces de los perros o gatos y se convierten en una larva infecciosa en suelos o arenas cálidos y húmedos.
Larvas migrans visceral
La larva migratoria visceral aparece sobre todo en niños de 2 a 5 años con antecedentes de geofagia o en adultos que ingieren arcilla.
El síndrome se autolimita en 6 a 18 meses si cesa la ingesta de huevos. En raras ocasiones se informaron muertes debido a la invasión del encéfalo o el corazón.
Las larvas de otros helmintos incluyendo Baylisascaris procyonis, especies de Strongyloides y de Paragonimus pueden causar síntomas y signos similares cuando migran a través del tejido.
Diagnóstico
Se recomienda el enzimoinmunoensayo (EIA) para detectar anticuerpos contra Toxocara con el fin de confirmar el diagnóstico.
Las isoaglutininas pueden estar elevadas, pero el hallazgo es inespecífico.
La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) pueden mostrar múltiples lesiones ovales mal definidas, de 1 a 1,5 cm, dispersas en el hígado, o nódulos subpleurales poco definidos en el tórax.
La hipergammaglobulinemia, la leucocitosis y la eosinofilia significativa son frecuentes en la LMV.
La larva migratoria visceral está compuesta por fiebre, anorexia, hepatoesplenomegalia, exantema, neumonitis y síntomas de asma, lo que depende de los órganos afectados.
Larvas migrans ocular
La larva migratoria ocular se desarrolla en niños mayores y, con menor frecuencia, en adultos jóvenes. La lesión puede confundirse con retinoblastoma o con otros tumores intraoculares.
Diagnóstico
Algunos pacientes presentan endoftalmitis, que se manifiesta con un ojo rojo y doloroso einflamación intraocular difusa.
La presencia de anticuerpos anti-Toxocara y los hallazgos oftalmológicos característicos son útiles para diferenciar la LMO del retinoblastoma y prevenir la enucleación quirúrgica innecesaria del ojo
Las reacciones granulomatosas aparecen como lesiones ovaladas de color blanco en el polo posterior o la periferia de la retina
Las lesiones de la LMO se caracterizan sobre todo por reacciones granulomatosas inflamatorias en respuesta a la presencia de la larva, que puede causar uveítis y/o coriorretinitis. Como resultado, la visión puede verse afectada o perderse.
La larva migratoria ocular (LMO), también denominada toxocariasis ocular, suele ser unilateral y producir manifestaciones sistémicas muy leves o nulas.