Los estudios clínicos e histológicos de este procedimiento, han demostrado que las membranas de barrera, deberán estar perfectamente adaptadas al hueso periférico y al defecto, formando un sello que impida el ingreso de células de tejido conectivo gingival, al espacio formado bajo la membrana, ya que estas compiten con las células formadoras de hueso, por lo cual es imprescindible que la membrana se mantenga estable, durante el período de cicatrización.