Los tratamientos para la tortícolis pueden ir desde los ejercicios de estiramiento de la musculatura cervical, la utilización de calor seco suave para ayudar a relajar el músculo, hasta el empleo de toxina botulínica para frenar la contracción mantenida del músculo distónico, o la fisioterapia para intentar estirar el músculo del neonato con tortícolis congénita. También se puede recurrir a analgésicos y relajantes musculares. “la utilización de collarín no suele ser efectiva en el tratamiento de la tortícolis. De hecho, muchas veces si el músculo contracturado es el trapecio, puede incluso ser contraproducente porque los collarines suelen hacer presión en este músculo. En ocasiones, después de algunos tratamientos se puede recurrir a los collarines para mantener la posición normal recuperada con el tratamiento.