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Karen Horney: necesidades y tendencias neuróticas - Coggle Diagram
Karen Horney: necesidades
y tendencias neuróticas
La vida de Horney (1885-1952)
La búsqueda de amor
Karen Danielsen nació en una aldea cerca de Hamburgo (Alemania).
“Sé que de niña quería ser hombre, que envidiaba a Berndt porque podía pararse junto a un árbol y orinar” (Horney, 1980, p. 252).
Las raíces de la teoría de la personalidad propuesta por Horney son muy visibles en sus experiencias.
Pasó la mayor parte de su niñez y adolescencia dudando de que
sus padres la quisieran.
Con la intención de conservar el amor de su madre, representaba el papel de una hija que la idolatraba, y hasta los ocho años fue una niña modelo, apegada a ella y obediente.
En la edad adulta encontró la enorme hostilidad que había desarrollado en la niñez
En su teoría de la personalidad describe cómo la falta de amor en la infancia propicia la ansiedad y la hostilidad, lo cual es otro ejemplo de una teoría elaborada inicialmente a partir de la intuición y las experiencias personales.
Matrimonio y carrera profesional
Los primeros años de matrimonio fueron sumamente difíciles.
Tuvo tres hijas, pero se sentía muy triste y oprimida.
Padecía ataques de llanto, dolores de estómago,
fatiga crónica, conductas compulsivas y frigidez, y sólo quería dormir e incluso morir.
El matrimonio llegó a su fi n en 1927, después de 17 años
Psicoanálisis y compensación
El concepto adleriano de la compensación de los sentimientos de inferioridad influyó mucho en el autoanálisis de Horney y fue especialmente sensible al comentario de Adler cuando dijo que la falta de atractivo físico era una de las causas de esos sentimientos
Aparentemente creía que al estudiar medicina y al observar una conducta sexual promiscua estaba actuando más como un hombre.
La necesidad de seguridad durante la niñez
Horney coincidía con Freud respecto de la influencia que los primeros años de la niñez tienen para moldear la personalidad adulta
Según Horney, la necesidad de seguridad predomina en la niñez, entendida como la necesidad de sentirse seguro y la ausencia de miedo
Cuando no le muestran ternura y amor, debilitan la seguridad o la impiden.
Los padres de familia pueden actuar de distintas formas que minan la seguridad de su hijo, provocando así la hostilidad
Según Horney, el infante sabe si el amor de sus padres es auténtico
Las demostraciones y expresiones de cariño falsas no lo engañan fácilmente.
El niño puede sentir la necesidad de reprimir la hostilidad que engendran las conductas que le hacen sentirse
menos a causa de la indefensión, temor a los padres, necesidad de amor verdadero o sentimientos de culpa.
Ansiedad básica: la fuente de la neurosis
Horney definió la ansiedad básica como “un sentimiento creciente y generalizado de que uno está solo e indefenso en un mundo hostil”
Es el origen de las neurosis posteriores y es inseparable de los sentimientos de hostilidad.
Independientemente de cómo expresemos la ansiedad básica, todos la sentimos de forma similar.
En la niñez procuramos protegernos de la ansiedad básica de cuatro maneras:
■ Ganándonos afecto y amor
■ Siendo sumisos
■ Conquistando poder
■ Alejándonos
Necesidades y tendencias neuróticas
Hizo una lista de 10 de estas necesidades y las llamó necesidades neuróticas, porque representan soluciones irracionales para los problemas de uno y son:
Afecto y aprobación
Una pareja dominante
Poder
Explotación
Prestigio
Admiración
Logro o ambición
Autosuficiencia
Perfección
Límites estrechos para la vida
Las tendencias neuróticas son:
■ Movimiento hacia otras personas (personalidad complaciente)
■ Movimiento en contra de otras personas (personalidad agresiva).
■ Movimiento para alejarse de otras personas (personalidad desapegada).
La personalidad complaciente
Los individuos que tienen una personalidad complaciente exhiben actitudes y conductas que reflejan su deseo de acercarse a otros
Los individuos complacientes manipulan a otros, especialmente a su pareja, con el propósito de alcanzar sus metas.
El origen de estas conductas es una hostilidad reprimida.
Horney encontró que los individuos complacientes tienen profundos sentimientos reprimidos de desafío y
venganza.
La personalidad agresiva
Los individuos que tienen una personalidad agresiva se dirigen contra otros.
En su universo, todo el mundo es hostil y sólo sobrevive el más apto y astuto.
La vida es una selva donde la supremacía, la fuerza y la fiereza son las virtudes más importantes.
Actúan como personas rudas y dominantes, sin la menor consideración por los demás.
Cuando destacan y reciben reconocimiento, disfrutan la satisfacción de que otros confimen su superioridad.
Un individuo de personalidad agresiva quizá parezca seguro de sus capacidades y muy desinhibido para reafirmar y defender su personalidad
La personalidad desapegada
Los individuos que tienen una personalidad desapegada se alejan de los demás para mantener una distancia emocional.
No deben amar a otros, odiarles ni cooperar con ellos, y tampoco se comprometen de forma alguna
Los individuos desapegados sienten un deseo, casi desesperado, de privacía.
Necesitan estar solos el mayor tiempo posible y les molesta compartir hasta una experiencia tan sencilla como escuchar música.
La necesidad de independencia les hace
ser muy sensibles a cualquier intento de influir en ellos, de coacción o de imposición.
Los individuos que tienen una personalidad desapegada reprimen o niegan todo sentimiento por otros, particularmente los de amor y odio
La personalidad complaciente se parece al tipo inclinado a recibir de Adler; la personalidad agresiva al tipo dominante o autoritario, y la personalidad complaciente al tipo evasivo
El conflicto se entiende como la incompatibilidad básica de las tres tendencias neuróticas; es el centro de la neurosis
La autoimagen idealizada
Una persona normal construye su autoimagen a partir de una evaluación realista de sus capacidades, potencialidades, debilidades, metas y relaciones con los otros.
Estos individuos construyen una autoimagen idealizada con el mismo propósito que un individuo normal: unificar la personalidad
En su esfuerzo por realizar dicho ideal, el neurótico sucumbe a lo que Horney llamó tiranía de los “debería”.
La autoimagen neurótica no coincide con la realidad, pero es objetiva y verdadera para quien la construyó.
Psicología femenina: ¿la senda de la maternidad
o una carrera profesional?
En 1922 empezó a trabajar en su versión personal de una psicología femenina y, en ese mismo año, fue la primera mujer que presentó una ponencia sobre el tema en un congreso internacional de psicoanálisis.
Horney fue muy crítica del concepto de envidia del pene porque, en su opinión, estaba basado en una evidencia incorrecta
llegó a la conclusión de que poseían un superyó
poco desarrollado (a causa de conflictos edípicos no resueltos adecuadamente) y una imagen corporal inferior, porque creían que eran hombres castrados.
Envidia del útero
Encontró en los pacientes lo que llamó envidia del útero.
Horney rebatió esas ideas afirmando que los hombres envidiaban la capacidad de la mujer para procrear.
Adoptó esta postura debido al placer que le procuró el nacimiento de sus hijas.
La envidia del útero y el resentimiento concomitante se manifiestan inconscientemente en conductas cuyo fines desacreditar y menospreciar a la mujer para reforzar su estado de inferioridad.
Evasión de la feminidad
Como consecuencia de estos sentimientos de inferioridad, las mujeres tal vez opten por negar su condición y deseen, inconscientemente, ser varones.
Las fantasías se centran en la lesión vaginal y en el dolor de una penetración violenta.
Surge así un conflicto entre el deseo inconsciente de procrear y el miedo al coito
Si el conflicto es suficientemente fuerte, puede llevar a problemas emocionales que se manifiestan en la relación con los hombres
¿Maternidad o carrera profesional?
Siendo una de las primeras feministas, Horney adoptó varias posiciones que tienen un tinte contemporáneo.
En la concepción tradicional, fomentada y aceptada por la mayoría de los hombres, el papel de la mujer consistía en amar, admirar y servir a su marido
Horney sostenía que las mujeres deberían buscar su propia identidad, al igual que ella, desarrollando sus capacidades y cultivando una carrera profesional
Factores culturales en la psicología femenina
Horney reconoció la influencia que los factores sociales y culturales tienen en el desarrollo de la personalidad
También observó que distintas culturas y grupos sociales
ven el papel de la mujer de diferentes maneras.
Cuestiones relativas a la naturaleza humana
La imagen de la naturaleza humana que nos ofrece Horney es mucho más optimista que la de Freud.
Todos tenemos el potencial innato para la autorrealización, y ése es el objetivo supremo y necesario de la vida.
El potencial y nuestras capacidades intrínsecas florecerán como la bellota que se convierte en roble.
Horney pensaba que somos capaces de moldear y modificar nuestra personalidad de forma consciente
Horney confiaba tanto en la capacidad de auto crecimiento que, recurrió al autoanálisis con sus pacientes y en su vida personal
La evaluación en la teoría de Horney
Los métodos que Horney utilizó para determinar el funcionamiento de la personalidad humana fueron, en esencia, los mismos de Freud
La diferencia fundamental entre los métodos de Horney y los de Freud fue la relación entre psicoanalista y paciente.
Para ella, el análisis debía ser “una empresa exquisita
de cooperación” entre el paciente y el terapeuta
Horney no siguió el camino de Freud para tratar de penetrar
en el inconsciente.
Horney pensaba que cada actitud o sentimiento era resultado de una actitud preexistente y más profunda, la cual a su vez provenía de otra más profunda, y así
sucesivamente.
Investigaciones sobre la teoría de Horney
Horney utilizó el método del estudio de caso.
Por tanto, su enfoque, datos e interpretaciones son objeto de las mismas críticas que la obra de Freud, de Jung y de Adler
Ella se oponía a tomar notas, palabra por palabra, de los recuerdos de sus pacientes.
Como en el caso de Freud, Jung y Adler, no contamos con registros completos de las sesiones analíticas de Horney ni de los datos recabados durante las mismas.
Sin embargo, ella trató de ser rigurosa y científica en
sus observaciones clínicas, formuló hipótesis y las comprobó en situaciones terapéuticas, y sostenía que sus datos habían sido comprobados de la misma manera en que
los científicos de otros campos confirmaban los suyos.